“Héctor,… ven aquí un momento”. De camino a la pizarra del box, donde me esperaba Manu, yo solo pensaba en que había liado, que había hecho mal o donde había metido la pezuña. Una vez parado allí delante, con ojos de cordero a punto de ser degollado, escuche esperando el momento donde me iba a caer el palo, y nada más lejos de la realidad. Manu me dio otra lección más, esta vez de los tiempos y el proceso evolutivo entre niveles de entrenamiento. Al final llego la propuesta… “creo que puedes empezar a entrenar más veces por semana y empezar a subir a Nivel II”. La verdad es queinternamente sentí una sensación dual: orgullo por una parte, e incertidumbre por la otra. Pensándolo en casa tranquilamente, acepte el reto; 4 días de entrenamiento semanal y nivel 2. “Me van a doler hasta los músculosque no tengo”.
El primer día de mi primera semana fue especialmente bien. El martes termine y pensaba… “esto no es tan duro… estoy como un toro”. En mi día de descanso reconozco que la dopamina debía de salirme a borbotones, ya que me dio ansiedad y tuve que hacerme en casa un “Tabata” de abdominales y fondos. El jueves pague los excesos y salí del entrenamiento arrastrando los pies, con el ácido láctico por las nubes y aún quedaba el cuarto día. El viernes, antes de entrenar, uno de mis compañeros me dijo: “tienes mala cara” y peor cara tuve al terminar. Dolor de cabeza, dolor de muelas como si necesitara morder, sabor a sangre en la boca… madre mía, no se habría equivocado Manu conmigo?
Las semanas van pasando y poco a poco el cuerpo se va habituando a la carga de trabajo y a la nueva distribución de los descansos. Los resultados van asomándose despacito: 2 kg menos de bascula y ya van 10 Kg en 4 meses. Como hito personal, recientemente he conseguido hacer alguna dominada sin gomas. Quizá no sea mucho para el nivelazo que tienen mis compañeros, pero para alguien que tenía un lastre en la cintura tan tremendo como el mío (el cinturón de orion),… es para mí una barrera que he conseguido gracias entre otras cosas al apoyo de mi familia de Crossfit, “los que me ayudan a hacer más y los que me obligan a hacerlo mejor”.
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